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Las distintas moralejas que dejaron las películas de Disney

El aprendizaje forma parte de sus películas animadas, que entre canción y canción nos enseñaron a enfrentar nuestros miedos, salir de la zona de confort o que la belleza está en el interior.

Como ocurre en cuentos y fabulas las películas Walt Disney siempre traen moralejas, fueron muchísimas generaciones que han crecido con las películas de Disney y que toca acordar por qué son tan importantes.

repasamos al universo moral del estudio que nos ayuda a entender mejor su punto de vista, y que nos ofrece una serie de lecciones que educaron a millones de niños y niñas.

Sal de tu zona de confort

A veces, vivimos en un pequeño estanque y nos da demasiado miedo explorar. O lo que es lo mismo: estamos tan cómodos haciendo lo que siempre hemos hecho, ya sea personal o profesionalmente, que nos cuesta concebir una realidad diferente que podría ser mucho mejor.Lo de “salir de la zona de confort” es un mantra que se ha repetido tanto en los últimos años que ahora suena a cliché, pero no por eso deja de tener una esencia importante: salir de nuestra burbuja, probar cosas nuevas, descubrir nuevas maneras de hacer y pensar y vivir. Es lo que, aunque de forma forzada, le ocurre a Rapunzel de ‘Enredados’, que no deja de preguntarse “cuándo mi vida va a comenzar”, y por fin ve la oportunidad de salir de ese espacio de comodidad bajo el yugo materno para explorar todas las posibilidades que le rodean. También, de paso, para conocer la verdad sobre quién es y en base a qué mentiras ha estado viviendo encerrada en lo más alto de una torre.

Una persona puede marcar la diferencia

Princesas Disney como Pocahontas y Mulán nos han enseñado no solo la importancia de encontrar nuestro propio camino más allá de la familia y sociedad en la que vivimos, que no siempre saben qué es lo mejor para nosotros, sino también las consecuencias que pueden tener las acciones de una sola persona. Para bien y para mal. Claro, la lección que habría que llevarse quizás sea a un nivel más terrenal, más en relación a quienes nos rodean y no tanto eso de salvar China de la invasión de los Hunos. Pero, oye, nunca se sabe. Las heroínas del estudio nos demuestran que la valentía de una persona puede marcar la diferencia para muchas otras.

No reprimas quién eres

Ser uno mismo es quizás uno de los retos más difíciles a los que nos enfrentamos a lo largo de nuestra vida. El conflicto de la identidad recorre las películas Disney de formas muy distintas, pero nunca lo hemos visto tan claro como en ‘Frozen’. Elsa se convirtió en todo un icono por algo. Cuando canta ‘Let it go’, está diciéndose a sí misma que tiene que dejar ir los miedos y las inseguridades, que tiene que dejar de pensar que lo que la hace especial es censurable o peligroso. Abrazar quiénes somos puede tener consecuencias negativas al principio, pero, a la larga, lo agradeceremos. Para Elsa, eso significa aprender a controlar sus poderes, pero, para hacerlo, primero debe aceptarlos.

No juzgues por las apariencias

Demasiado a menudo tendemos a hacernos una idea precipitada de la gente tan solo teniendo en cuenta su apariencia, o quizás dando demasiada importancia a nuestra primera impresión. De eso va una de las mejores historias de todos los tiempos, ‘Orgullo y prejuicio’. Y es que la Bestia, como el Señor Darcy, podrían parecer monstruos (cada uno a su manera), pero en realidad llevan dentro algo escondido por la rabia, el trauma, los rencores y la soledad. Debajo de todo eso, hay personas heridas con un gran corazón. Y por eso, no hay que juzgar a un libro por su cubierta. Es curioso que esa sea una de las grandes lecciones de ‘La bella y la bestia’ sabiendo que la protagonista es una obsesa de los libros. Coincidencias aparte, es algo que también vemos en una película como ‘Monstruos SA’ de Pixar, en la que no todos los monstruos se cortan con el mismo patrón.

La familia es lo más importante

“Lilo & Stitch” es una que nos da uno de los mensajes más bonito e importantes de la lista: la importancia de la familia. Y no hablamos solo de la sanguínea, la tradicional, sino también la familia que escoges, tus amigos, las personas que más quieres. O, en el caso de la familia de Lilo, el recién llegado alienígena azulado Stitch. De ahí su frase más famosa: “Ohana significa familia, y familia significa que estaremos juntos siempre”. La película nos enseña que aquellas personas que consideramos “familia” siempre estarán ahí para apoyarte, ayudarte e incluso salvarte de unos policías interestelares.

El esfuerzo y la perseverancia te llevarán lejos

El contexto socioeconómico (e incluso geográfico) de cada persona determina en la mayoría de casos las posiciones a las que puede aspirar y hace que algunos sueños sean prácticamente imposibles. Pero no es eso de lo que va esta lección. No va tanto de pensar en las posibilidades realistas, sino de entender que sea cuál sea el objetivo siempre requerirá esfuerzo y perseverancia. No esperar que las oportunidades llamen a tu puerta, sino, como Tiana en “Tiana y el sapo”, trabajar duro para darle forma a tus sueños, que no necesariamente tienen que ser grandilocuentes: pueden ir desde formar una vida tranquila y feliz en familia hasta ganar un Oscar. Cada uno marca sus propios límites, y luego la vida ya dirá. Para la protagonista del filme, que se convirtió en la primera princesa Disney afroamericana, este sueño es abrir un restaurante. Y no hay nada que pueda detenerla para conseguirlo. Ni siquiera convertirse en un sapo.

Sé curioso, toma riesgos, vive aventuras

La historia escrita por Lewis Carroll y adaptada por Disney en 1951, va más allá de sus excentricidades: es una defensa de la curiosidad como vía para vivir aventuras y descubrir las partes más emocionantes del mundo. Y no solo eso. El hecho de obtener todas esas experiencias también ayuda a aprender sobre la vida y sobre uno mismo, a salir airoso de situaciones comprometidas y saber dónde están los propios límites.

Aquello que te avergüenza te llevará a lo más alto

Más de uno se mira al espejo cada día pensando en todo lo que está mal, en lo que le avergüenza, en lo que cambiaría si pudiese. Las inseguridades pueden ser una de nuestras peores enemigas, el “inner saboteur” (como lo llama RuPaul) saca a relucir todos nuestros miedos para hundirnos. Pero, como aprendimos de “Dumbo”: “Aquellas cosas que te hicieron estar abajo, te llevarán hacia arriba”. Para el pequeño elefante, “aquellas cosas” son sus inmensas orejas, que eran motivo de burla entre sus semejantes y luego le servirán para poder volar y ser especial. Cada uno tiene que encontrar aquello que le hace diferente y usarlo en su favor. Abrazar lo que nos hace excepcionales, como Elsa en “Frozen”, y no tener miedo de dejar que nos defina.

Nadie ni nada debería definir quiénes somos

Queremos pensar que somos almas libres en un mundo lleno de posibilidades, pero, al final del día, hay otros factores externos a nosotros que obstaculizan nuestro camino. Hablamos de la clase social y la pobreza que convierten a Aladdin en una “rata callejera”, o de la condición de mujer que margina y oprime a Mulán, o del racismo que compartimenta los roles sociales en “Zootopia”. Ni la clase social, ni nuestra raza, ni nuestro género, ni nuestro aspecto físico, deberían definir quiénes somos o quiénes queremos ser. Lo hemos aprendido en muchas películas Disney, que se centran más en los valores abstractos a través de historias fantásticas que no en una reflexión real sobre estas barreras invisibles en nuestra sociedad, pero su lección sigue siendo valiosa: aunque a veces parezca imposible liberarse de esos encasillamientos, vale la pena luchar por hacerlo.

La amabilidad es lo que mueve el mundo

Hoy día, los mensajes de princesas Disney como Cenicienta o Blancanieves nos pueden parecer algo pasados de moda. Esa pureza que se asociaba a una feminidad idealizada quedó muy atrás en las películas del estudio, que a partir de los 90 nos trajo heroínas más complejas. Y, sin embargo, tantos años después, podemos reescribir esos mensajes y hacer que vuelvan a tener sentido en un nuevo contexto. En una época de constante confrontación, sí, la amabilidad es un valor preciado. Y no como actitud sumisa que impide los cambios, sino como vía para vivir de forma saludable con los que te rodean. Y quizás por eso lo volvimos a ver en “Vaiana”, cuando, enfrentada contra un monstruo aterrador, la heroína escogió la concordia y encontró que debajo del villano había una criatura herida. Quizás tendríamos que reconciliarnos con la idea de amabilidad.

Mentir siempre empeora las cosas

Las mentiras tienen las patas muy cortas, dice el dicho, ya sean esas “mentiritas” piadosas o grandes que acaban cayendo por su propio peso. Está claro que la honestidad es una cualidad necesaria, pero no siempre fácil de ejercer, aunque quizás lo sería más si nos ocurriese como a Pinocho: a cada mentira, le crece un poco más la nariz. Este cuento clásico, que Disney popularizó en la película animada de 1940, era uno de esos que llevaba una moraleja clara para los espectadores más pequeños, pero estaríamos engañándonos a nosotros mismos si no entendiéramos que también es una advertencia para los adultos.

Vive y sé feliz

“Hakuna matata” es un mantra que deberíamos repetirnos cada mañana. Es lo único que necesitamos: vivir y ser felices. No es fácil. El mundo sigue dándonos motivos para pensar que todo se desplomará en cualquier momento, la incertidumbre ya es una constante en nuestro día a día y nuestras circunstancias personales, sean cuáles sean, no siempre son las mejores. Y en ese contexto, esta lección de Timón y Pumba en “El rey león” sigue siendo incluso más importante. Ser felices, ¿qué más se puede pedir?.

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