Para la pequeña Amélie, el mundo es un territorio lleno de preguntas sin respuesta, hasta que un descubrimiento tan simple como el chocolate enciende su imaginación y su deseo de explorar. Su vínculo con Nishio-san, la enigmática ama de llaves de la familia, se convierte en una guía afectiva que la acerca a la belleza de la naturaleza y a emociones que aún no comprende del todo. En medio de la adaptación tras emigrar de Bélgica a Japón en la posguerra, Amélie comenzará a percibir los silencios y secretos que laten en su propio hogar.